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La ciudad futurista, según Asimov

febrero 7, 2008

El progresivo aumento de la población impuso la eficacia en la Tierra. Hasta cinco mil millones podrían subsistir en el planeta si se reducía paulatinamente el nivel de vida. Sin embargo, cuando el número alcanza los ocho mil millones, la desnutrición es una evidencia palpable. Cada ciudad se convirtió en una unidad semiautomática, que se bastaba
a sí misma desde el punto de vista económico. Podía ponerse un techo, una bóveda encima, una muralla en torno, y hasta hundirse bajo tierra. Se convirtió en una tremenda bóveda de acero y cemento que se contenía a sí misma en todos sus detalles.

En el exterior estaba lo salvaje, el cielo abierto que pocos individuos podían afrontar con algo como ecuanimidad. Por supuesto, el espacio abierto era necesario. Poseía el agua, que los hombres deben consumir, el carbón y la madera que significaban las últimas materias primas para los plásticos y para las levaduras que aumentaban sin cesar.

Todo se podía dirigir a distancia. Los robots llevaban a cabo los trabajos con menos exigencias.

Isaac Asimov (“Bóvedas de Acero”, 1953)

One Comment leave one →
  1. castañote permalink
    agosto 19, 2008 14:16

    Y eso que es? tu ciudad modelo?

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